lunes, 28 de noviembre de 2011

Nocturno de Una Mujer Olvidada a su Amante Misterioso

Cada noche vienes a mí; te veo, te siento. Me tocas con tus manos apasionadas y me haces sentir que estoy viva de nuevo. Te llevas mi soledad me dejas siempre el recuerdo de tu visita. Cada noche llegas y me haces el amor.
No creí que te pareciera tan atractiva, pero esta efímera belleza pronto se irá y me dejarás de visitar. Trato de no pensar mucho en ello y de disfrutar cada minuto que estás conmigo. Mis ojos cada vez ven menos, pero aún puedo ver que eres atractivo y me alegra que te hayas fijado en mí.
Debo confesar que la primera vez me sentí con miedo, pero cuando me tocaste me hiciste sentir especial, como nunca antes. Nadie más en el mundo jamás me hallaría, pero tú llegaste a mí como un enviado del cielo. Solía sentirme sola en el mundo, creí que nadie me amaría otra vez, luego tú llegaste como ladrón en la noche y desde entonces mi soledad se ha ido.
No sé si eres un fantasma, un asesino que se oculta o simplemente una noche entraste y te encontraste conmigo, pero cada vez que me tocas haces que mis dudas desaparezcan y te conviertes en mi amante misterioso. Me desnudas y haces que te toque. Pasas tus manos por mis partes íntimas y besas mis labios apasionadamente. Recorres mi piel con tus labios y las puntas de tus dedos y haces que me estremezca con cada caricia tuya; siento tu aliento en todo mi cuerpo y entonces entras en mí y  repetimos el ritual de cada noche hasta que terminas dentro de mi vientre.
A veces me tratas mal, pero eres tierno. Me cuentas de tus problemas y tus secretos, ya que sabes que jamás a alguien los diré. Confías en mí y me haces sentir que valgo para ti. Cuando me acaricias sé que lo haces con cariño, porque yo te amo también.
No sé si l que hacemos está bien o mal, es sólo que me sentía tan afligida antes de que tú llegaras; aislada, sola como nunca antes; y esa noche que irrumpiste y me hiciste el amor por vez primera fue como si te llevaras todos mis miedos y los espantaras para que ya no volvieran a asustarme. Esa noche me enamoré de ti.
Hay momentos tan eróticos que quisiera que nunca terminaran. Me dices cuánto me amas mientras besas mi cuello… Tomas mis manos y abres mis brazos para poder besar mi pecho, mis senos. Logro sentir tu saliva pasar con mi boca, a través de mi garganta mientras me penetras a veces salvaje, otras delicadamente. Me besas francesamente, me tocas con las puntas de tus dedos, me dices cosas lindas al oído… A veces me dices cosas sucias, pero sé que te gusta, así que lo soporto hasta que terminas y eyaculas dentro de mí. A veces siento que me fuerzas, pero lo dejo pasar porque me amas más que a nadie, y más que nadie en el mundo yo te amo a ti.
A veces quisiera que me sacaras para enfrentar al mundo de nuevo, pero el miedo me carcomería y no podría soportarlo, así que mejor me quedo aquí donde me siento segura todo el tiempo. Sé que no le has dicho a alguien lo que haces conmigo, pero es mejor así; nadie más que nosotros lo entendería.
Si pudiera convertirse en realidad un último deseo, quisiera que te quedaras conmigo para siempre. Quisiera que nunca tuvieras qué marcharte, nunca irte; jamás tendría qué dejarte a ti, mi amor verdadero. El destino de los dos está unido para siempre, y tú y yo seremos amantes nocturnos durante esta vida y lo que siga.
Mientras recuerdo lo que hemos pasado juntos, mi mente anhela tenerte conmigo. Mis labios te buscan, mis muslos piden a gritos que los toques, mis senos aún recuerdan la sensación de tus manos apretándolos; todo mi cuerpo anhela tu nombre. Mis músculos están entumecidos hasta que llegues tú a romper el rigor que me atormenta.
Es de noche, pronto vendrás a visitarme. Me siento un poco afligida porque sé que me usas, pero me has dado un poco de calor ahora que siento frío, y has hecho que mis miedos a la oscuridad y a la soledad se marchen. Ya no me siento tan sola dentro de esta oscura cálida tumba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario