Esta noche te pido, Oh, Dios mío, que cuides a la mujer que amo.
Déjame velar por ella para que ningún hombre o espíritu pueda lastimarla.
Cuídala de las tentaciones del demonio,
Aléjala de los malos espíritus.
Que las iniquidades de los demás no la dañen.
Déjame preocuparme por ella para que ella deje de preocuparse por ser dañada.
Quita de ella el miedo, que yo estoy aquí para cuidarla.
Aléjala de las equivocaciones
Y déjala alcanzar la vida eterna.
Que mi camino oscuro la prevenga
Para que jamás sea como yo me he convertido.
Dame la encomienda de ser su guía, su protector, su príncipe bendito.
Déjame ser digno de tu protección, Señor,
Para convertirme en el mejor de los cruzados
Y protegerla aquí en la tierra hasta tu llegada.
Aléjame del orgullo para que ella nunca se entere
De que ruego por ella cada noche aun sabiendo que ella jamás me amará;
Y perdona sus pecados,
Que sé que ella se ha equivocado, pero es la mujer que amo.
Que tu Santa Voluntad se haga sobre mí, Señor,
Y que lo que siento por ella sea para tu Santa Gloria.
Amén.
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